[título principal] Casa Batlló
[subtítulo] Una obra maestra de la arquitectura modernista

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[foto del acceso] Acceso a Casa Batlló.


[sección Gaudí] Antoni Gaudí
[foto de Gaudí] Fotografía de Antoni Gaudí de 1878
[texto1] 
Gaudí fue un arquitecto con un sentido innato de la geometría y el
volumen, así como una gran capacidad imaginativa que le permitía
proyectar mentalmente la mayoría de sus obras antes de pasarlas a
planos. De hecho, pocas veces realizaba planos detallados de sus
obras; prefería recrearlos sobre maquetas tridimensionales,
moldeando todos los detalles según los iba ideando mentalmente. En
otras ocasiones, iba improvisando sobre la marcha, dando
instrucciones a sus colaboradores sobre lo que debían hacer.
[texto2] 
Dotado de una fuerte intuición y capacidad creativa, Gaudí
concebía sus edificios de una forma global, atendiendo tanto a las
soluciones estructurales como a las funcionales y decorativas.
Estudiaba hasta el más mínimo detalle de sus creaciones,
integrando en la arquitectura toda una serie de trabajos
artesanales que dominaba él mismo a la perfección: cerámica,
vidriería, forja de hierro, carpintería, etc. Asimismo, introdujo
nuevas técnicas en el tratamiento de los materiales, como su
famoso trencadís hecho con piezas de cerámica de desecho.

[sección edificio] El edificio
[foto de la fachada] La fachada de la Casa Batlló destaca por su mosaico y los balcones en forma de máscaras venecianas.

[texto1] 
La Casa Batlló es un reflejo de la plenitud artística de Gaudí:
pertenece a su etapa naturalista (primera década del siglo XX),
periodo en que el arquitecto perfecciona su estilo personal,
inspirándose en las formas orgánicas de la naturaleza, para lo que
puso en práctica toda una serie de nuevas soluciones estructurales
originadas en los profundos análisis efectuados por Gaudí de la
geometría reglada. A ello añade el artista catalán una gran
libertad creativa y una imaginativa creación ornamental: partiendo
de cierto barroquismo sus obras adquieren gran riqueza
estructural, de formas y volúmenes desprovistos de rigidez
racionalista o de cualquier premisa clásica.

[texto2] 
Sin embargo, como es habitual en las obras de Gaudí, el diseño y
la innegable artisticidad del conjunto no privan de que el
edificio esté concebido bajo el prisma de la funcionalidad, a la
que el arquitecto subordina todos los demás elementos. En ese
sentido, cabe resaltar la importancia otorgada tanto a la
iluminación como a la ventilación, dos ejes básicos para una vida
sana y confortable en un edificio de viviendas. Para ello dispuso
un gran patio central en el centro del edificio, al que daban las
habitaciones de servicios, mientras que los salones y los
dormitorios daban a la fachada. Este patio también articulaba el
movimiento dentro del edificio, a través de escaleras y un
ascensor.

[sección galería] Galería de imágenes

[foto1]
El espacio más relevante era el salón principal, con un techo en forma de cielo 
raso de formas helicoidales en relieve, y donde destacaba el gran ventanal de la 
tribuna que daba al paseo de Gracia, decorado con vidrieras en forma de disco de 
diferentes colores.

[foto2]
Una gran lámpara circular remata la espiral del cielo raso.

[foto3]
El patio está revestido de azulejos, con una ingeniosa gradación de color desde 
el azul de la parte superior hasta el blanco de la inferior, para mejor 
aprovechamiento de la luz, lo que provoca la sensación de estar en una cueva submarina.

[foto4]
Una de las interpretaciones simbólicas que se ha dado a esta fachada es la de 
San Jorge luchando con el dragón, cuyas víctimas se hallan en la fachada 
representadas por las columnas en forma de hueso y los balcones en forma de calavera. 
Así, la cruz de cuatro brazos sería la espada clavada en el espinazo del animal, 
del que brotaría la sangre, presente en la cerámica roja de esta parte de la cubierta.


[seccion modernismo] El modernismo
[texto1] 
El modernismo rechaza el estilo poco atractivo de la arquitectura
industrial de la primera mitad del siglo XIX, y desarrolla nuevos
conceptos arquitectónicos basados en la naturaleza, que consisten
en los materiales de construcción que se emplean, en las formas de
los edificios y en las figuras de sus fachadas. Los arquitectos y
sus escultores colocan en el exterior de los edificios pájaros,
mariposas, hojas y flores a modo de elementos decorativos, ya sea
como figuras adosadas o como adorno de la piedra o cerámica.
También se colocan figuras de tamaño mayor, animales fabulosos o
personas, y en las cornisas elementos de cerámica de color. Las
ventanas y los balcones disponen de rejas de hierro forjado, que
son labradas artísticamente y contienen motivos inspirados en la
naturaleza.

[texto2] 
Los arquitectos aprovecharon los materiales nuevos y
reconvirtieron el uso de los ya conocidos. Algunos comunes en el
modernismo fueron el hierro (muy presente en diversas obras,
dejando la herrería al descubierto), la cerámica, el vidrio, los
cristales, la madera, el yeso, la piedra, los ladrillos y la
pintura entre otros, también se reintegró la escultura a la
arquitectura como una de sus principales cualidades.           